Filosofía para el instituto
Filosofía para el instituto
Vivimos una época extraña, una en la que se suceden los acontecimientos a un ritmo vertiginoso: salimos de una dura crisis económica global y nos anuncian a continuación que ya estamos también inmersos en una grave crisis medioambiental; parece que vamos volviendo a la normalidad tras una impensada pandemia -que se ha llevado a varios seres queridos y nos ha obligado a encerrarnos en casa- cuando, de repente, se inicia una guerra en Ucrania que involucra en mayor o menor medida a casi todos los países del mundo; hay desempleo, falta de oportunidades, polarización social, estrés, ansiedad, incertidumbre ante el futuro… Quien siga con cierta asiduidad lo que nos cuentan los medios de comunicación de masas coincidirá con este pesimista diagnóstico de la situación actual. Pero tú eres una persona joven que va al instituto para conseguir su título académico y prosperar: te levantas todos los días temprano, cumples con tus obligaciones de estudiante. Podrías aducir que vienes porque te obligan, aunque lo cierto es que vienes porque eres libre y cada día decides venir y esforzarte (podrías quedarte en la puerta del instituto y no entrar) y mereces un futuro más esperanzador, más ilusionante que el que nos pintan todo el tiempo desde los medios y desde los mensajes que nos llegan de los dirigentes políticos.
Una pregunta importante es la siguiente:¿qué puedo hacer?; o, mejor: ¿qué podemos hacer?La filosofía nos puede ser de gran utilidad en esta tarea de dibujar un futuro deseable, un futuro en el que queramos imaginarnos viviendo con nuestros seres queridos.